Siete por siete: De Maastricht a Lovaina.

La gran semana.

Esta semana es la gran semana, la inmensa semana, porque es la semana de TEFAF, la feria más importante de arte antiguo y cada vez más moderno del mundo. Estos son los links a algunos de los artículos publicados en la prensa internacional: FAZSZFinancial TimesADLe MondeLe FigaroLa Tribune de l’ArtIl Giornale dell’Arte – con una entrevista al chairman de la fundación de la feria, Nanne Dekking, donde se menciona la novedad presentada en el simposio de los primeros días: la base de datos Artory que, basada en la tecnología blockchain, busca aportar transparencia al mercado del arte, sobre todo en cuanto a la procedencia de las obras. Por mi parte, la intención era destacar algunas piezas de interés personal y lo iré haciendo a medida que los anticuarios correspondientes me vayan enviando las fotografías solicitadas. De momento puedo hablar de estas dos que vereis a continuación – pero como no son muchas, lo complemento con las notas de unas horas que pase en Lovaina.

Cruz de Barcelona.

Esta atractiva cruz relicario, de alma de madera y placas de plata dorada, tiene punzón de Barcelona. Al parecer inédita, proviene de la colección Seligmann y es presentada por Brimo de Larousilhe. Está fechada a finales del s. XIV y presenta un perfil de flor de lis, con los florones en forma de hojas de roble. Los esmaltes están trabajados en talla baja. En el reverso, la placa central presenta Cristo en  majestad y las places  laterales que la rodean, los símbolos los cuatro evangelistas en el reverso. En el anverso, en la parte central encontramos el relicario con una cubierta de cristal de roca, rodeado  por encima de un ángel , dos placas en azul con perlas de esmalte (cielos estrellados?)en  los brazos y Adan al pie, las cuatro con agujeritos para incorporar una figura de Cristo.

Anchieta.

Lullo Pampoulides  son unos anticuarios jóvenes que han entrado con fuerza desde su apertura en Londres  hace poco más de 3 años. En la TEFAF han dado el paso directamente de la sección de promesas TEFAF Showcase, donde expusieron el año pasado, a la sección general donde exponen ahora. Su stand tenía una de los descubrimientos  de la feria, un San Pedro recientemente atribuido a Simon Vouet. También tenían este bajo relieve monumental (165 x 128 cm con el marco), inédito, tallado por el navarro Juan de Anchieta (1531-1588) hacia 1575 a 1580, con la policromía atribuida a Juan y a Antonio Elexalde. Representa La decapitación de San Juan Bautista con aquel  robusto “romanismo” que debió consolidar durante su estancia en Valladolid. La pieza es una muestra espléndida de su dominio de las diferentes técnicas de talla desde la arquitectura esgrafiada hasta la cabeza prácticamente extraña al santo, inclinada hacia fuera como para facilitar el trabajo al verdugo. El estado de conservación de la policromía es excelente y se ha recuperado después de una cuidadosa restauración.

Visto en Lovaina.

Entre Maastricht y Bruselas se encuentra Lovaina a menos de 30 minutos de tren y la visita es totalmente recomendable. Hay un billete turístico que por 16 euros te da acceso, primero, al tesoro la iglesia de San Pedro. El edificio es una maravilla gótica, incabada, y en el  tesoro, instalado en el deambulatorio, encontrareis dos Dieric Bouts (el más conocido una elegante Santa Cena en la capilla de la Fraternidad del Santo Sacramento, que la encargó), la copia más antigua del Descendimiento de la Cruz de Rogier van der Weyden (el original, encargado por el gremio de ballesteros de la ciudad y ahora en el Prado, había tenido un éxito arrollador) y otras sorpresas que una magnífica audioguía os irá descubriendo. El segundo lugar donde podreis entrar e sen  el conocido Ayuntamiento, con visita guiada en neerlandés y francés incluida: lo más destacable es la riquísima fachada “parlante” gracias a un programa de escultura (completado en el siglo XIX por la insistencia de Victor Hugo) que ensalza las virtudes cívicas y subraya el papel central de la corporación en la vida ciudadana. El interior, muy reformado también en el XIX, es interesante para hacerse una idea de las dimensiones de los espacios y para descubrir la sala de deliberaciones, que era el lugar donde se hallaba el  original de Justicia de Otto III, de nuevo de Dieric Bouts y conservado en el Museo de Bellas Artes de Bruselas. También tiene una fachada con ganas de contar cosas El tercer edificio a visitar, la Biblioteca de la Universidad, construida en 1921 para sustituir la que las tropas alemanas quemaron en 1914 y diseñada por el estadounidense Whitney Warren como un monumento a la victoria aliada (en 1940 se tuvo que volver a reconstruir, esta vez por culpa de las bombas). El exterior es uno de los últimos ejemplares del estilo neorenacentista flamenco (la primera gran manifestación del que había sido el Rijksmuseum de Amsterdam); en el interior encontrareis una impresionante sala de lectura déco con grandes ventanales que no hay que perderse. Sí que podéis  prescindir en cambio de la épica subida a la torre de los 300 escalones: desde el aire la ciudad no tiene nada especial, quizá porque fue bombardeada con ganas. El cuarto y último edificio es el M Museum, el museo de la ciudad, que para los amantes de la museografía más rabiosamente moderna supongo que debe ser el paraíso. En efecto, consigue enseñar obras de arte sin hablar de historia del arte, sino de toda otra serie de temas que seguro que deben ser interesantísimos (como funciona la visión del ojo humano, qué olor hacían los perfumes que guardaban los botes de la co colección, y así sucesivamente). Por suerte, algunas de las obras que hay, como el increíble Tríptico de los Siete Sacramentos de Rogier van der Weyden (restaurado en 2009) o algunas piezas de la colección de escultura de la misma región de Brabante, son unas obras maestras absolutas que se elevan muy por encima del discurso pobre con que se pretenden presentar. Si aún os quedan ganas, podéis acabar la visita con un paseo que, pasando por el Oude Markt, os llevará al Groot Begijnhof, una maravilla retirada en sí misma, llena de rincones inesperados. Si podeis, id en bicicleta y así no necesitareis una inevitable marcha a paso ligero para coger el tren  y llegar al último vuelo a Barcelona.

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